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Antonio Arellano: el árbitro leonés que vio nacer el Estadio León

Antonio Arellano: el árbitro leonés que vio nacer el Estadio León

Antonio Arellano
Historia 166

Esta es la historia 166 de 450 que te contaremos sobre León

Antonio Arellano Sánchez, orgulloso vecino del Barrio de San Miguel, no solo fue un referente del balompié regional, sino, desde la cancha, un testigo directo del nacimiento del Estadio León el 1 de febrero de 1967.

María de Lourdes y María de la Luz Arellano Ramírez, hijas del señor Antonio, compartieron con emoción los recuerdos de su padre, quien participó en aquel duelo que enfrentó al Santos de Brasil y River Plate de Argentina, partido que aquella noche terminó 2-1 a favor del “Peixe”, cariñoso apodo del cuadro santista, y en el que Hermindo Ortega se convirtió en el primer anotador en la grama del estadio esmeralda.

María de Lourdes y María de la Luz Arellano Ramírez, hijas del señor Antonio. Foto: Mary Ochoa

“Nuestro papá participó como abanderado en el partido oficial de la inauguración del Estadio León. Tenemos algunas fotografías donde aparece con los dos equipos que vinieron en esa ocasión. El partido fue a las nueve de la noche, el árbitro central fue Diego de Leo, un árbitro italiano que también pidió la nacionalidad mexicana. Tuvo como abanderado a Jesús Gallegos y a nuestro papá, Antonio Arellano Sánchez”, recuerdan.

Una trayectoria de disciplina y humildad

La carrera de Arellano Sánchez no se limitó a una noche de gala, sino que fue una vida dedicada al arbitraje, desde 1949 hasta 1974, recorriendo plazas como Veracruz, Monterrey y Tijuana. Su ingreso al mundo del arbitraje ocurrió tras una lesión que le impidió seguir como jugador.

“Él fue el treceavo hijo y, siendo el menor de todos los hijos hombres, tuvo la inquietud y el gusto por enfocarse por el futbol. Nos platicaba que estuvo jugando en equipos, pero se lesionó la rodilla. A raíz de ahí tuvo su descanso y posteriormente comenzó su carrera como árbitro, por lo que a pesar de tener una leve lesión, aparece en muchas de las fotos como juez de línea con una rodillera”, cuentan sus hijas.

Don Antonio mantuvo un perfil bajo a lo largo de su carrera como árbitro profesional, y también en su vida personal, donde fue reconocido como un hombre cercano y afectuoso con su familia. Ese carácter fue recordado por quienes lo reconocían dentro y fuera de las canchas.

Para mí es un orgullo que mi papá se haya desempeñado en esta profesión desde 1949 hasta 1973 o 74; ese es el registro de labores en el que él estuvo. Es un honor porque mi papá siempre fue una persona muy humilde en su forma de ser, discreto”, afirmó María de la Luz.

Y agregó: “Yo recuerdo que mi papá, en algunas ocasiones, estaba sentado, ya de grande, en el marco de la puerta, y entonces pasaban algunos señores ya grandes de edad y lo reconocían y lo saludaban como señor Antonio Arellano, y le decían que era un honor tenerlo de vecino. Él les preguntaba qué cómo lo conocían, y le decían que lo veían con mucho gusto en la televisión”.

Las hijas de Antonio Arellano recuerdan a su papá con gran cariño. Foto: Mary Ochoa

Estas vivencias, que sus hijas evocan con especial cariño, ocurrieron en el tradicional Barrio de San Miguel, en el corazón de León. 

Homenaje a un pilar del deporte leonés

El reconocimiento a su labor trascendió las canchas, llevándolo incluso a ocupar cargos directivos, como tesorero en el Colegio de Árbitros de Guanajuato hacia 1966.

“Siempre fue de un perfil muy tranquilo, incluso nunca nos llegó a comentar que estuvo en este partido del Santos de Pelé, pero sabemos que él formó parte de ese importante momento y claro que también nos llena de orgullo”, mencionaron las hermanas Arellano Ramírez, quienes resaltan la importancia de que la ciudad conozca a uno de sus personajes clave.

El reconocimiento a su labor trascendió las canchas. Foto: Mary Ochoa

“Nos llena de orgullo realmente haber sido parte de todo ese equipo que trabajó en un momento tan importante como fue la inauguración del Estadio León, el estadio que forma parte, sin duda, de la identidad de la ciudad y de cada uno de nosotros como leoneses… tanto es importante la labor de los futbolistas, de los periodistas que acuden al campo y también, claro, de los árbitros como era mi papá”, concluyeron.

DAR

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