
Historia 221
Esta es la historia 221 de 450 que te contaremos sobre León
Tras 41 días de viaje desde el Castillo de Chapultepec, Maximiliano de Habsburgo fue recibido en León por una multitud jubilosa.
Llegó el miércoles 28 de septiembre de 1864 y ya lo esperaba una comitiva que le tenía preparadas fiestas, regalos y hasta un espectáculo de globos aerostáticos en su honor.
Cuatro meses antes, el 28 de mayo, Maximiliano y Carlota –él de 32 años y ella de 24– desembarcaron en Veracruz como los nuevos emperadores de México, con el apoyo político y militar del emperador de Francia, Napoleón III.
Apenas instalados en el Castillo de Chapultepec, el emperador organizó un viaje de tres meses para conocer la situación del imperio, sus necesidades y sus carencias.
La gira imperial
El 10 de agosto, Maximiliano partió rumbo a Querétaro, luego a Guanajuato; cruzó Apaseo, Celaya, Salamanca, Irapuato, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, Guanajuato capital y Silao, antes de llegar a León.
“La vista de Guanajuato y El Bajío desde lo alto de la sierra es completamente italiana”, describió en una carta a Carlota, recopilada en el libro Correspondencia inédita entre Maximiliano y Carlota.
El paisaje es del todo como el de los Alpes y Apeninos, con bellos bosques, cascada y rocas”.
Tras el festivo recibimiento “entre marchas de honor, vítores, salvas de artillería (…) les llevaron a la casa en que se les preparó alojamiento, y que fue la que habitaba el acaudalado don Ángel Bustamante” en pleno corazón de la ciudad, narra el cronista Vicente González del Castillo.

Esa finca sería consumida por un incendio en 1945. Ahí nacería el Hotel Condesa –hoy Ramada Plaza–.
Así fue su visita
La llegada de Maximiliano a León –entonces de unos cien mil habitantes– era de gran interés no solo para autoridades y familias adineradas, sino también para los pobres y la clase obrera.
Se reunió con autoridades civiles, militares y religiosas; disfrutó de comidas, cenas y fiestas con familias de renombre, y también visitó escuelas, el hospital, la cárcel y el hospicio.
Los emperadores gozaban de gran simpatía en León. Meses antes, el 15 de junio, el Ayuntamiento aprobó cambiar el nombre de la Plaza de la Constitución por Plaza Maximiliano I, y la de las Delicias (hoy Fundadores) por Plaza de la Emperatriz Carlota.
La ciudad es desmesuradamente grande y está situada en un bonito lugar, de nuevo muy italiano el clima cálido y agradable”, escribió a Carlota.
Fue a misa a la Catedral
El segundo día, Maximiliano asistió temprano a misa de ocho en la Catedral. Al terminar ya lo esperaba un espectáculo con dos globos aerostáticos que los hermanos Tranquilino y Eulogio Alemán habían preparado en la plaza principal.
Desde un balcón de la mansión vio elevarse dos globos aerostáticos mientras los aeronautas realizaban malabares.
Por la tarde, el general Ciro Uraga organizó una gran fiesta europea en su honor. Recién se había unido al bando imperialista tras abandonar el de Benito Juárez.
Ahí, el emperador conoció a la gente “distinguida” de la sociedad leonesa y bailó con algunas damas presentes, según la prensa de la época. Como recuerdo de la velada se llevó un álbum firmado por los asistentes.
Lo cautivan las mujeres
La fiesta, que inició a las 5 de la tarde en la “Huerta Uraga” –en la zona donde hoy se encuentra el Santuario de Guadalupe—, se extendió hasta las 3 de la madrugada.
Las mujeres de León son tan bellas y agradables como las andaluzanas más bellas. Aquí encontrarías damas de palacio como no las tiene ninguna otra soberana en el mundo. Además, las damas se visten mejor que en México y hablan más amable y cordialmente”, contó a Carlota.
El 30 de septiembre el monarca nombró funcionarios en la ciudad: don Manuel Rincón como Chambelán; el general Ciro Uraga como oficial de órdenes; al Sr. Portillo como prefecto político; y a Don Antonio Peña como prefecto municipal. Y recibió, como regalo de un artesano, una lujosa silla de montar de cueros curtidos y bordada con hilos de plata.
Ese día anunció a Carlota su partida: “Mañana abandonaré León tras una estancia de tres días y tomaré el camino que cruza hacia Morelia”.
Por la noche, en casa de don Tiburcio Torres, hubo una cena-baile que disfrutó con damas de la sociedad. También convivió con los jefes militares Uraga y Sebastián Vidaurri, otro militar recién unido a la causa imperial.
Donaciones a hospitales y para pobres
El sábado primero de octubre, Maximiliano salió de León, no sin antes donar cien pesos para el hospital y otros cien para los pobres.
Su viaje continuó por San Francisco del Rincón, donde almorzó, y llegó a la Cañada de Negros a descansar. Luego fue a Morelia y después a Toluca, donde el 25 de octubre se reencontraría con Carlota y juntos volverían a la Ciudad de México.
El 19 de junio de 1867, Maximiliano fue fusilado en el Cerro de las Campanas, en Querétaro. La noticia de su muerte llegó al día siguiente a León.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:
Clic aquí para leer más historias.









Leave a Reply