
León, Guanajuato.– El rodar del balón avivó la pasión de miles de mexicanos que cantaron al unísono el himno nacional, pero la emoción trascendió los muros del Estadio Ciudad de México. Ante la ausencia de una sede mundialista en León —ciudad que fue anfitriona en 1970 y 1986—, la Plaza del Templo Expiatorio se transformó en una vibrante Fan Zone para quienes buscaban vivir la Copa del Mundo a flor de piel.
Aunque el duelo inaugural estaba programado para la una de la tarde, la afición comenzó a llegar desde cuatro horas antes. El lugar, con una capacidad inicial de mil 500 personas, fue rebasado rápidamente, obligando a la organización a habilitar espacios adicionales para alcanzar un cupo máximo de dos mil asistentes.

Entre el mariachi y el baile, las historias personales le dieron color a la jornada. Oscar Martínez, por ejemplo, confesó entre risas haber escapado de casa con la excusa de ir al Oxxo, solo para enfundarse la playera tricolor. “El ambiente está padrísimo, la organización está bastante bien y todo muy controlado”, comentó mientras vaticinaba una victoria mexicana.
Para otras, como Teresa, fue una lección de identidad. Acompañada de sus hijos Mariana y Zabdiel, a quienes sacó del kínder para que vivieran su primer Mundial, expresó: “Es una experiencia muy bonita, algo que como mamá debemos inculcarles, porque es cultura mexicana y es algo que quizás no vuelvan a vivir en sus vidas”.

Sin embargo, no todos pudieron ingresar. Gilberto Pérez Rocha, del barrio del Coecillo, quien se fue de pinta del trabajo portando una máscara de “La Fiera”, lamentó quedarse fuera: “No me esperaba esto, hay mucha gente que respondió bien, pero no se vale que no nos dejen pasar”.
La protesta se cuela en la fiesta
El ambiente festivo tuvo un giro inesperado cuando, a mitad del encuentro, la transmisión fue interrumpida simbólicamente por la voz de la protesta. Un grupo de activistas de la Red de Acompañantes de León desplegó un mensaje con la consigna “Ponte la verde”, haciendo alusión al pañuelo que simboliza la lucha por la despenalización del aborto.
Un episodio similar ocurrió en Irapuato, en la Plaza Miguel Hidalgo, donde siete jóvenes mujeres realizaron una manifestación durante el mismo partido para exigir el aborto legal en Guanajuato. Ambas acciones visibilizaron la lucha de organizaciones feministas que, ante la omisión legislativa en el estado, han acompañado a más de 500 mujeres en su derecho a decidir.
Pese a la tensión de quienes se quedaron fuera y la irrupción de las activistas, el himno nacional retumbó en los corazones de los presentes. La bulla estalló con el pitazo final, celebrando una victoria que aviva el sueño mundialista.
La Plaza del Expiatorio continuará siendo el epicentro de esta fiesta, con la transmisión de más de 50 partidos, incluidos los encuentros restantes de la Selección Mexicana.
En Centro Max también se desbordan aficionados por el ‘Tri’
La pasión por el futbol se hizo presente en Centro Max y puestos de comida rápida (Fast-Food), que se vieron rebasados ante la demanda de cientos de personas, siguieron minuto a minuto el encuentro inaugural del mundial.
Los aficionados vibraron y disfrutaron del primer triunfo de la selección tricolor.
A los ocho minutos de iniciado el encuentro el área de alimentos de Centro Max estalló con el primer gol de este mundial entre las decenas de aficionados que seguían la reseña del encuentro por la pantalla gigante que se instaló en la zona de alimentos y a través de los monitores.
Este tipo de eventos nos trae una gran clientela; aumentan las ventas de todo tipo de alimentos, desde cocina china, hasta las tradicionales botanas, como alitas a las brasas, costillas de cerdo en salsa BBQ. Fue un buen inicio del mundial”, dijo Marisela Aguirre Martínez, gerente de uno de los negocios.
Al final del partido los aficionados salieron contentos de haber presenciado el primer triunfo de la selección tricolor.
La comida rápida en Costco se vio rebasada. Hasta dos horas para poder recibir una pizza completa.
Muchas personas ya mejor cancelaron. Si hubo una gran cantidad de pedidos. La demanda superó a la oferta y lo menos que nos tardamos para atender la demanda de pizzas era de una hora, pero hubo quien esperó hasta dos horas”, señaló uno de los empleados que pidió se omitiera su nombre.
El área de comida rápida estaba suturada de comensales que vestían camisetas verdes.
Otros salían con pantallas gigantes, aprovechando las promociones, por el mundial.
“Hay buenas promociones y a meses. Es un buen tiempo para comprar una pantalla y ver el mundial en familia”, dice José Manuel Espinosa.








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