
Guanajuato.- Una nueva plaga ataca a los árboles del icónico Jardín Unión, frente al Teatro Juárez, en Guanajuato capital. Así lo dio a conocer la directora general de Medio Ambiente municipal, Itzel Dayana Ibarra Vázquez.
El deterioro avanza de forma silenciosa en todo el arbolado urbano de la capital, impulsado no solo por plagas visibles, sino por una combinación de factores como el cambio climático, el estrés hídrico y prácticas inadecuadas de manejo que están debilitando a los árboles en distintos puntos del municipio.
En entrevistas pasadas, la funcionaria dijo que atienden plagas como muérdago y heno motita mediante jornadas periódicas. “Parte de la intervención es el saneamiento del arbolado urbano”, comentó, aunque reconoció que no existe una cifra precisa de ejemplares afectados. “Un número así finito no contamos con él”.
Piojo de California
Un caso reciente se detectó en el Jardín Unión. La presencia de la escama roja de California o “piojo de California”. Aunque esta plaga suele afectar principalmente a los árboles cítricos, el aumento de temperaturas ha propiciado su adaptación a otras especies. Según la directora, entre el “60 o 70% de los árboles ya presentan en mayor o menor medida” esta infestación.
Este insecto se adhiere a troncos y hojas, se alimenta de la savia y debilita progresivamente a los ejemplares, lo que provoca un color amarillento en las hojas, su caída e incluso la muerte del árbol completo en casos severos. Su reproducción se acelera con el calor, lo que complica su control en entornos urbanos.
Para atenderla, se contempla la aplicación de un químico que, aunque no especificó su nombre, dijo “que no es agresivo para el ser humano ni para las especies”, además de podas de aclareo para modificar las condiciones internas del arbolado.
“El aumento de calor los va reproduciendo… generó que ahora existiera mayor presencia”, explicó la funcionaria, quien adelantó que el tratamiento será cíclico.
Compran químico
Apuntó que se encuentran en el proceso de compra de este químico, pero que, en la medida de lo posible, comenzarán con su aplicación constante y en horas de menor afluencia, para evitar molestias a los transeúntes y visitantes del jardín.
En cuanto a otros espacios con arbolado, recordó que tras la sequía registrada hace un par de años, la dependencia intensificó las revisiones preventivas.
“Se está realizando una revisión en conjunto con Protección Civil y Servicios Públicos para retirar árboles que han concluido su vida útil y representan un riesgo, ya que se vuelven quebradizos y empiezan a desprender ramas que pueden ocasionar daños a personas o a inmuebles”, explicó la funcionaria.
Jardín Florencio Antillón
Uno de los puntos de intervención es el Jardín Florencio Antillón, ubicado debajo de la Presa de la Olla, donde ya se realizó un levantamiento de aproximadamente 300 árboles. “El siguiente paso es elaborar un diagnóstico para cada uno y determinar la mejor acción, que puede ir desde una poda para quitarles peso hasta el retiro completo”, indicó.
El objetivo es contar con “árboles cada vez más grandes, pero también más fuertes, que no nos generen ahí un tema”.
Problema más profundo
No obstante, la especialista de la Universidad de Guanajuato, Michelle Farfán Gutiérrez, también en entrevistas pasadas, advirtió que el problema es más profundo y no se resolverá solo con acciones puntuales.
Incluso, señaló que una mala intervención puede agravar el daño. “Si no los atienden, se mueren, pero cuando los atienden hacen podas como el desmoche y queda peor el árbol”, afirmó.
Explicó que el deterioro responde a la presencia de hongos o plagas oportunistas que aprovechan el debilitamiento de los árboles.
Agregó que “La vegetación urbana está experimentando un estrés sin precedentes… es un horno”, señaló, al referirse a las islas de calor que se generan por la urbanización, condiciones que también favorecen la proliferación de plagas.
Quejas por talas
En medio de estos trabajos, también surgieron quejas ciudadanas por presuntas talas de árboles de muchos años.
“Pues hace unos días cerraron la calle para cortar un árbol, pero no notifican y no sabemos si aún existía forma de salvarlo”, declaró un vecino de Paseo de la Presa, que prefirió permanecer en el anonimato.
Al respecto, la directora de Medio Ambiente aclaró que no hay autorizaciones recientes, salvo el retiro de un árbol muerto sobre Paseo de la Presa, mismo que por su tamaño representaba un peligro latente. “Todo se hace conforme al marco normativo y sobre todo con la técnica necesaria”, aseguró.
Limitaciones para reforestar
Sobre la reforestación o la colocación de nuevos ejemplares en zonas donde se retira un árbol muerto, indicó que buscan intervenir en áreas con “islas de calor”, aunque reconoció las limitaciones del entorno urbano.
“Se realiza un prediagnóstico antes de plantar un árbol en la zona urbana para que en un futuro no tengamos más conflictos”, dijo al referirse a cables de luz, alumbrado público y otros factores que pueden interferir con el crecimiento de nuevas especies.
Pese a ello, la doctora Farfán insistió en que estas acciones deben ir acompañadas de seguimiento. “Las reforestaciones no son la panacea… Si no hay acompañamiento, lo más seguro es que los árboles se mueran”, advirtió, al señalar que se carece de un plan integral para el mantenimiento de los nuevos ejemplares y de los ya existentes en la ciudad.
Así, mientras el municipio avanza en diagnósticos y acciones focalizadas, especialistas advierten que, sin estrategias integrales y adaptación al contexto climático, el deterioro del arbolado en Guanajuato podría continuar.
El mes pasado AM publicó que habitantes de distintas zonas de la capital guanajuatense lanzaron una alerta por el deterioro de árboles en Guanajuato capital ubicados en áreas emblemáticas como la zona de Paseo de la Presa, Embajadoras, así como en los alrededores de la Presa de la Olla y la Presa de San Renovato, donde aseguran que diversas plagas están debilitando seriamente a los ejemplares.
RAA















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