
León, Guanajuato.- Con la nostalgia tatuada en la garganta y el corazón abierto de par en par, más de 12 mil personas se reunieron en la Velaria de la Feria para cantar junto a Marco Antonio Solís.
Fue una noche donde abuelos, hijos y nietos compartieron recuerdos, lágrimas, abrazos y canciones que marcaron generaciones enteras.
León se vistió de gala para “El Buki”
Desde horas antes del concierto, la Velaria comenzó a transformarse en una auténtica pasarela de emociones. Había botas relucientes, sombreros, vestidos entallados, escotes brillando bajo las luces del recinto y bandanas con el nombre de “El Buki” que se vendían en 60 pesos o dos por 100.
Pero más allá de la moda, lo que realmente dominaba el ambiente era el sentimiento.
Había parejas tomadas de la mano. Hijos abrazando a sus padres. Adultos mayores en silla de ruedas esperando escuchar la canción que marcó su juventud. Rostros surcados por los años, sostenidos por el cariño de sus familias mientras aguardaban el inicio del espectáculo.
Porque las canciones de Marco Antonio Solís no solo acompañaron romances; también sonaron durante décadas en talleres mecánicos, picas de calzado, tiendas de abarrotes y fiestas familiares. Sus letras fueron el soundtrack de miles de historias.
La presencia hoy en día es tan importante
Antes de subir al escenario, el cantante agradeció el sold out en León con un mensaje breve pero poderoso:“¡Gratitud absoluta! Gracias León por este sold out. Nos vemos esta noche para celebrar la vida”.
Y vaya que la celebró.

La noche arrancó poco después de las 9:00 con la aparición de Mar Solís, la hija del Buki, quien calentó motores con temas como “Fuiste tú” y con bailarinas con cuerpos de amazonas.
“Qué honor estar aquí, la última vez que estuve aquí la pasé increíble”, expresó la cantante ante un público que poco a poco se entregaba a la velada.
El Buki: un maestro de la palabra y la nostalgia
Cuando finalmente apareció Marco Antonio Solís, la Velaria explotó.
El michoacano no solo llegó con canciones; llegó con historias, reflexiones y esa elocuencia que lo ha convertido en uno de los grandes narradores musicales de Latinoamérica.
“Es un honor estar con ustedes una vez más. Gracias por su presencia, no saben la importancia de la presencia hoy en día, porque la tecnología nos alcanzó y nos está rebasando… por eso la presencia es tan importante”, expresó.
Y entonces vino la magia.

“Si ya no te vuelvo a ver”, “Cuando te acuerdes de mí”, “Dime dónde y cuándo” y “Y ahora te vas” se convirtieron en himnos colectivos.
¿Los de 60 y más dónde están?
Durante el concierto, el cantante no dejó de interactuar con el público. Sonrió, bailó, tocó los timbales y hasta se aventó su clásico pasito que desató la ovación de la noche.
“¿Los de 60 años y más dónde están?”, preguntó entre aplausos.
“Gracias a la juventud por el favor de su presencia, y a mis contemporáneos”.
La respuesta fue inmediata: miles de voces coreando cada palabra.
En uno de los momentos más emotivos, Marco Antonio Solís habló sobre el paso del tiempo y el reencuentro con sus compañeros de Los Bukis.

“Los años nos enseñan cosas maravillosas… comprendernos, reencontrarnos. Las cosas mas hermosas que me han pasado fue reencontrarme con mis compañeros, los años nos enseñan cosas maravillosas, el enamorarnos unos a otros, comprender lo que somos ahora, hemos terminado relaciones y no sabemos si nos extrañan. Gracias a los que extrañaron a los Bukis, sobre todo con canciones como estas”.
Entonces sonó “Como fui a enamorarme de ti”, y el recinto entero se convirtió en un coro gigantesco.
Entre celos, risas y dignidad
Uno de los momentos más divertidos llegó con “El Masoquista”.
Antes de interpretarla, el cantante soltó una larga anécdota sobre una exnovia “extremadamente celosa”, provocando carcajadas entre el público.
“Y ahí toca aplicar el toque de dignidad que a los hombres se les ha olvidado”, bromeó.
La historia desembocó en “El Celoso”, mientras en las pantallas aparecía un bar ficticio llamado “El Milagrito”, atendido por un atractivo bartender y acompañado por un grupo de bailarinas que elevó el ambiente festivo.
Un concierto para todas las generaciones
Mientras unos lloraban abrazados, otros grababan cada instante con el celular. Incluso había niños entretenidos con videojuegos mientras alrededor suyo miles de personas revivían décadas enteras de recuerdos.
Esa era precisamente la esencia de la noche: distintas generaciones coexistiendo bajo las mismas canciones.

A mitad del show, una pareja subió al escenario y provocó uno de los momentos más ovacionados.
“Vendí mi carro para venir a verte”, confesó uno de ellos ante el artista.
Sorprendido y conmovido, Marco Antonio Solís agradeció el gesto entre aplausos y gritos.
León, la última parada mexicana de “Gratitud”
La presentación en León marcó el cierre de la etapa mexicana de la gira “Gratitud”, antes de continuar por Sudamérica y posteriormente Estados Unidos.
Y el nombre de la gira no pudo ser más apropiado.
“Por vivir momentos como este es que la gira de un servidor se llama Gratitud”, expresó el cantante.
La noche terminó entre clásicos como “Tu cárcel”, “Si no te hubieras ido”, “Más que tu amigo”, “Invéntame”, “Si te pudiera mentir” y “Bajo los ojos de Dios”.
Canciones que no envejecen, canciones que siguen encontrando refugio en nuevas generaciones, canciones que, en León, volvieron a demostrar que Marco Antonio Solís no solo ofrece conciertos: ofrece pedazos de vida convertidos en música.














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