
León, Guanajuato.- El arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, nombró un nuevo exorcista para la Diócesis de León, que se suma a los dos que ya existen, como son el padre Jesús Ortíz Ayala y el padre Juan Rodríguez Alba.
El nombrado es Diego Alejandro Porras Rodríguez, nació el 16 de julio de 1981, en León, y fue ordenado sacerdote el 11 de mayo del 2008 en la Catedral de León. Es el director espiritual del Seminario Mayor Diócesiano y actual párroco en la comunidad de Los Ramírez, en la parroquia del Señor de la Expiración.
Un sacerdote joven, con 45 años de edad, que vendrá a apoyar a los dos sacerdotes con los que cuenta la Arquidiócesis de León.

El padre Jesús Ortíz Ayala, nació el 15 de julio de 1949 en San Felipe Torres Mochas, por lo que tiene 77 años y fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1978 en la Catedral de León.
Durante más de una década el Padre Chuy, como le llaman de cariño, fue el rector del Santuario Votivo de Cristo Rey, donde desempeñó un gran trabajo de transformación y actualmente es el Vicario de la Catedral Metropolitana de León.
Juan Rodríguez Alba, nació el 20 de septiembre de 1953 en la Unión de San Antonio Jalisco, por lo que tiene 73 años, y fue ordenado sacerdote el 7 de junio de 1981 en la Catedral de León.
El padre Juanito es el párroco de San Pío X, pero ha desempeñado importantes cargos en la Diócesis desde su ordenación. Fue director espiritual del Seminario Menor, y en 1982 director del Curso Introductorio Diocesano, realizando estudios en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y Abad de la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, en la capital del Estado.
En marzo pasado el Papa León XIV, en reunión en el Vaticano con representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas, mostró su preocupación por el incremento de prácticas satánicas, señalando que en cada Diócesis debería de haber por lo menos un sacerdote exorcista y León ya cuenta con tres.
En el gobierno eclesiástico del Primer Arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, también se tenían tres exorcistas: el padre Chuy Ortiz, el padre Juan Rodríguez y el padre Carlitos N., un jesuita que era rector del Santuario de Guadalupe y fue capellán en las Islas Marías, quien murió hace algunos años.
Había preocupación por falta de exorcistas
El pasado 29 de marzo AM publicó que el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, manifestó su preocupación por la falta de sacerdotes exorcistas, no solo en León, sino en el país y en el mundo.
El Pastor de la Diócesis de León reconoció que se requiere una profunda evangelización para evitar que sigan incrementándose las prácticas satánicas y esotéricas.
“Cuando faltan los procesos profundos de evangelización se van dando todas estas situaciones, fragilidades en la fe, desvíos que llevan a prácticas de esoterismo, la brujería. Sin querer señalar a una región, porque las hay, en nuestra Arquidiócesis sí notamos que hay una profunda necesidad de evangelizar”, dijo en la entrevista para AM llevada a cabo en el auditorio de San Pío X.
“Este tipo de prácticas (esoterismo, brujería, satanismo) siguen creciendo porque sigue faltando la base que es la evangelización. Una persona que madura en la fe va a dejar estas prácticas. Una persona que abandona su fe y no se ha fortalecido tiene este tipo de manifestaciones”, explicó.
Los filtros para un exorcismo
En la Arquidiócesis de León se lleva a cabo todo un protocolo para poder llevar a cabo un exorcismo, pues muchas veces las personas no están poseídas, sino tienen problemas neurológicos, por ello hay diversos filtros.
“Lo primero que tiene que hacer es acudir con su párroco para que se haga un análisis para determinar si en realidad es un problema espiritual o psicológico, cosa que se puede solucionar con una buena confesión. Una primera respuesta, efectiva, es una buena confesión. No hay mejor exorcismo que una buena confesión”, explicó el Arzobispo en la entrevista.
Si el párroco no puede dar una solución al problema, dice el Arzobispo, el siguiente paso es acudir con los vicarios de zona, y en la Diócesis de León hay nueve zonas pastorales. Los vicarios tienen una mayor experiencia.
“Si el vicario no lo puede resolver el caso, se le envía al sacerdote exorcista que tienen un equipo de discernimiento, que son personas que hacen oración, así como médicos para analizar si el problema es físico o psicológico y determinar, si es un problema espiritual, que intervenga el padre exorcista”, acotó monseñor.
“Hay muchas personas que ante cualquier situación luego quieren brincar e ir con un exorcista. No hay exorcismo que una buena confesión”, añadió.
Al ser cuestionado si en la Diócesis se han tenido casos de exorcismo y posesiones diabólicas dijo: “La gente acude, pero realmente que haya posesiones no es fácil, porque si creemos en Jesucristo, la persona es sostenida por el bien. Nadie que invoque con fe el nombre de Nuestro Señor Jesucristo puede ser tocado por el mal”.
En relación al incremento del fanatismo a la santa muerte, dijo que quienes lo practican evidencian su falta de formación o una tergiversación de la fe.
“Una persona que cree en Jesucristo es incompatible con este tipo de cosas, pero a veces hay tanta confusión; creen en su imaginación que la iglesia acepta la muerte como si fuera un ser, porque ven una calavera en alguna imagen religiosa de Jesucristo crucificado, pero es porque los hechos fueron en un cerro llamado La Calavera. En un creyente creer en la santa muerte es incompatible”, indicó.
HLL









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